Cuando empezamos a trabajar con un nuevo cliente, en Maros siempre hacemos una auditoría del cliente para saber con exactitud desde dónde partimos. Este conocimiento será vital para poder trazar una estrategia que nos permita alcanzar los objetivos que el cliente se ha planteado.
Y una parte fundamental de esta auditoría, se la dedicamos a analizar los valores de la empresa, donde en numerosas ocasiones nos encontramos con valores vacíos, que poco tienen que ver con la forma de ser y de trabajar de la empresa.
Si estás leyendo este artículo es porque estás en el momento de elegirlos, o bien sientes que tus valores no son los adecuados. Sea cual sea el motivo, debes saber que elegir los valores de tu empresa no es rellenar un apartado del plan de negocio. Y tampoco es buscar tres palabras bonitas que encajen bien en la web. Definir los valores es decidir qué tipo de empresa quieres ser.
Tus valores son tu guía. Lo que te ayudará a tomar decisiones cuando no tengas claro por dónde tirar. Lo que marcará el tipo de personas que atraerás, los proyectos que aceptarás y el impacto que dejarás.
Hoy, más que nunca, las personas conectan con marcas que tienen algo que decir. Y que lo dicen con coherencia. Pero eso sólo es posible si los valores están bien elegidos.
¿Qué NO son los valores de una empresa?
No me gusta empezar la casa por el tejado, así que vamos al grano y vamos a dejar claro lo que no son los valores de una empresa.
No son frases inspiradoras que quedan bien en redes sociales. No son una lista genérica que has copiado de otra web. Y menos aún, son lo que crees que tu público quiere leer.
Tampoco sirven si no los aplicas. Un valor que no se traduce en acciones es puro humo. Y ojo, esto puedo acabar en greenwashing.
Los valores reales se notan. En cómo hablas. En lo que priorizas. En lo que decides. Los vives.
¿Por qué necesitamos identificarlos?
Por que son la guía de la empresa. Son el filtro que usarás para tomar decisiones. El punto de partida para tu comunicación. Y la razón por la que tus clientes se quedarán contigo.
Una marca sin valores claros acaba diciendo que sí a todo, hablando para todos y conectando con nadie.
Cuando tienes tus valores definidos, sabes lo que tiene sentido para ti. Puedes decir no sin sentirte culpable. Puedes atraer a personas (clientes, proveedores, colaboradores) que compartan tu visión.
Y puedes crecer sin perder tu esencia.
Cómo elegir los valores de tu empresa
La teoría está muy bien, pero vamos al momento más importante, ¿cómo puedes elegir los valores de tu empresa sintiendo que estás en los cierto?
Siempre me gusta plantearlo como un momento de reflexión, dónde conectar con la razón por la cual quieres dar vida a tu empresa, qué es aquello que te motiva para emprender. Y planteo 6 preguntas:
Mírate hacia dentro: ¿qué te mueve? ¿qué te hizo montar este proyecto?
Mírate alrededor: ¿qué necesita tu entorno? ¿qué impacto quieres dejar?
Sé honesto: mejor valores imperfectos pero reales que ideales que no vives.
Y una vez lo tengas, sigue con estas tres preguntas:
¿Qué no negociarías nunca?
¿Qué quieres que digan de tu marca cuando no estés delante?
¿Qué decisiones tomarías siempre, aunque no fueran las más rentables?
Tus respuestas te darán muchas pistas.
Algunos ejemplos de valores bien definidos
Siempre digo que los ejemplos aportan mucha claridad, y en este caso, más si cabe. Así que si aún estás en la fase de las preguntas, estos ejemplos pueden arrojarte algo de luz.
Una marca de moda sostenible puede tener como valor «respeto por las personas que hacen nuestra ropa». Y mostrar cómo trabajan con talleres locales en condiciones dignas.
Una tienda vegana puede tener como valor «compasión activa». Y colaborar con refugios o promover el activismo.
Una pequeña librería puede tener como valor «cultura accesible«. Y hacer talleres gratuitos para el barrio.
No hace falta que tus valores sean grandilocuentes. Pero sí que estén vivos en tu día a día. ¿Se entiende ahora mejor el objetivo de los valores?
Cómo integrarlos en tu día a día
Los valores no son para colgar en la pared. Son para poner en práctica.
Y los utilizarás en diferentes situaciones:
En tu comunicación: desde los textos de la web hasta tus publicaciones en redes, blog o newsletter.
En tus decisiones: desde con quién colaboras hasta qué productos vendes.
En tus procesos: desde la atención al cliente hasta la selección de proveedores.
Elegir los valores de tu empresa es una de las decisiones más importantes que tomarás.
Porque no se trata de parecer sostenible, vegano, ético o comprometido. Se trata de serlo. Y eso empieza con saber qué defiendes y por qué lo haces.
Cuando tienes claros tus valores, todo se vuelve más sencillo: las decisiones, la comunicación y el camino.
Si tienes dudas sobre este tema y quieres compartirlas con nosotras, no lo dudes, escríbenos.